lunes, 5 de febrero de 2007

Casi me olvido

la foto es de lila
Menos mal que a la señora Lila se le ha ocurrido hacer un comentario sobre este libro, porque si no, lo hubiera echado al olvido y para ser el único regalo de reyes que tuve no hubiera estado bien, además me lo regaló (o lo eligió) una piba que me resulta muy interesante.

La verdad es que el libro tiene bastante coña. Lo escribe un inglés con la, de nuevo, coña habitual de estos chicos.

Pero además tiene razón ¿Qué tienes en el cajón de cachivaches de la cocina? ¿Cómo es un cebolla mediana? ¿Qué hago si en mi cazuela grande de fondo espeso no entran los trozos de carne que tengo que dorar? ¿Por qué mienten los que escriben libros de cocina? ¿Por qué la cantidad de mantequilla es imprecisa o no se especifica la potencia del fuego?

Estas son las preguntas a las que me hubiera gustado encontrar respuesta hace veinte años cuando empecé a cocinar o, sobre todo, por qué mi mamá no me enseño a cocinar.

La verdad es que el libro es muy bueno, lo mejor que he leído en estos primeros días del año. Lástima que no me encuentre muy allá para haceros una crítica en condiciones; pero, aun así, si se os pone a tiro nodejéis de leerlo.


Salud

jueves, 1 de febrero de 2007

... y ahora desde Japón

casi cuatro euros me costó; observad la precisión de la etiqueta del precio
acabará arrumbado en un cajón
Ayer tenía una reunión por la zona de Infanta Mercedes/Gral. Perón. Estando haciendo antesala me pidieron retrasarla media hora. Así que me fui a dar una vuelta por los alrededores y me metí en el Tokio-Ya que es la tienda al público de un mayorista de productos de alimentación, menaje, etc. orientales; éste trabaja fundamentalmente lo japo aunque también tiene cosas thailandesas y de por allí. En Cuatro Caminos también está Dong-Feng (o algo así) que es el otro mayorista de estas cosas pero más centrado en lo chino (es la tienda de la señora que siempre está jugando al buscaminas y fumando entre la comida).

Según un profe de cocina japonesa que tuve hace unos meses, entre estos dos le revenden a todas las tiendas de Madrid con lo cual es más interesante comprarles directamente a ellos.

La tienda de Tokio-Ya merece la pena, si alguien tiene tiempo no va a salir decepcionado: conservas, salsas, algas, cuchillos de a 300 euracos de vellón, cerveza, etc., etc limpia, luminosa, impoluta, siempre caes y te llevas algo ..... y ¡madre mía, a qué precios!

Ayer me compré este trastico que, como claramente puede leerse en la etiqueta, sirve para hacer makis -tontería comprarlo por mi parte porque siempre se me ha dado fantástico liar con papel o con algas- y que estrenaré algún día de la semana que viene.

La cosa es bien sencilla en el trasto de la izquierda metes un semi cilindro de arroz y el relleno del maki, lo pones boca arriba en el de la derecha del todo, terminas de llenar de arroz y le pones encima el plástico que está en el centro de la foto. Aprietas y desmoldas sobre el alga dando la vuelta al conjunto.

En teoría la cosa debe funcionar, ya os contaré.

miércoles, 31 de enero de 2007

noticias desde Francia

la cajita venía de Francia, Angers, pero la etiqueta era de Correos españoles ¿?

Hoy por fin he recibido mi pedido de semillas para el ejercicio 2007. Lo de por fin es un decir porque ha sido uno de los pedidos vía Internet más rápidos de la historia. Lo pedí tal que el día 26 y antes de ayer 30 ya lo tenía en casa.

El gabacho que me lo manda tiene una empresa con un nombre bien cachondo La granja de Santa Marta cualquiera le explica al tipo aquello de Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía.

Lo bueno del caso es que se dedican casi en exclusiva a semillas de agricultura biológica que, en conjunción con los lodos radiactivos de mi huerto urbano, pueden ser la bomba. Además, y ya en serio, tienen una gran variedad de semillas de cada especie sobre todo de variedades antiguas o exóticas que ni por asomo puedes encontrar en los círculos habituales en España.

Sobre todo me he comprado de tomates: Príncipe Borghese, miel de Méjico, tomate ciruela negro, tomate ruso y negro ruso (en mi casa lo ruso/soviético tiene mucho predicamento) y además dos novedades calabacines redondos de Niza y tupinambos.

Los calabacines vienen a sustituir a otras semillas que me mandaron el año pasado de Buenos Aires y que resultaron ser calabazas pequeñas (zapallitos) cuando yo lo que quería eran calabacines para rellenarlos de bacalao ajoarriero.

Y los tupinambos, que venían manchados hasta de barro, es un vegetal que tengo muchas ganas de probar, por estar harto de ver recetas francesas con él, pero que aquí es impensable. Se consume como la patata pero el sabor no sabría decir cómo es porque lo probé (primera y última vez) en crema (crème de tupinanbour) a primeros del año pasado en París, pero me supo más a nata/mantequilla/queso que a otra cosa.

Lo curioso del caso es que mi madre ha tenido toda la vida tupinambos en las jardineras de casa, y ahora están en el patio de la casa del pueblo, pero cuando por fin localicé qué planta era ese dichoso tupinanbour -en castellano Tupinambo, Tupinambos, Pataca, Aguaturma, Alcachofa de Jerusalén, Criadilla de agua, Castaña de tierra, Marenquera, Ajipa, Batata de caña, Batata tupinamba, Papa de caña- y me di cuenta que eran las margaritas amarillas de mi madre, también me acordé de los tratamientos químicos a que es aficionada y me dio bastante grima comerme eso. Así que pedidos al francés, 20 bulbos rojos y amarillos, espero que los vecinos no me confundan.

domingo, 21 de enero de 2007

mejillones en escabeche

en esta época los mejillones están tirados de precio y son una magnífica alternativa a los carísimos de la señora Cuca
Pues estaba yo el otro día en Santiago -asuntos funerarios- y mientras esperaba el avioncito de Iberia de última hora de la tarde, se me dio por dar una vuelta por lo viejo -habitualmente me banco el rato leyendo el periódico en el propio aeroporto- y me metí en la librería Encontros con ganas de llevarme algún librito un poco especial sobre cocina gallega.

Tengo alguno muy majete, como el de las chimeneas de Galicia de Castroviejo-Cunqueiro, que por traer trae hasta una receta de nutria, y algún otro más común como en de Everest que no es muy allá pero por lo menos viene ilustrado y me apetecía darle una vuelta a la cocina del rincón mientras esperaba a que las líneas aéreas de España, que siempre tienen otra cosa mejor que hacer que transportar a sus pasajeros, se decidieran a llevarme a Madrid city.

El tío de la librería, que ya en otras ocasiones me ha pasado calidad, me dice:

- home ya que estás aquí levate el de Picadillo que además era de aquí del barrio
- ¿?
- sí home vivía aquí enfrente, alí, na quella casa
- ¿?

Y ..... me convenció el fulano, porque el libro no era tirado, pero la verdad es que está bien. Debe ser de 1910, o así, porque la quinta edición está prologada en 1916 y glosada por la sra. Pardo Bazán -desconozco si en la primera o sólo en esta quinta edición.

Y es ...... como todos los libros antiguos de cocina: entre el consejo y la bronca -la receta no se explica por razones obvias... [sic]- pero, vaya, simpático.

Parece ser que el sr. Picadillo -Manuel Mª Puga y Parga- fue un señorito que se dedicó a la buena vida -periodista y dos veces alcalde de A Coruña- y que en sus ratos libres escribía sobre pucheros. En los tiempos que corren es más de curiosidad que de utilidad pero se pueden entresacar cosas como esta receta de mejillones y alguna que otra sugerencia más.

Se limpian bien los mejillones y se cuecen al vapor, se sacan los bichos y se fríen en aceite limpio. Se apartan y en el mismo aceite se añade la misma cantidad -de aceite- de vinagre, diez o doce granos de pimienta negra, sal, pimentón y laurel. Se cuece todo un poco, se deja templar y se echa en un tarro de cristal con los mejillones ya fríos. A la nevera un día y quince de aperitivos.

Salud

domingo, 14 de enero de 2007

así es como me gustaría poder comprar en el súper

Pan ázimo: la receta de Jesucristo

estoy intentado mejorar las fotos sin gastarme pasta en otra cámara, ahora pruebo con iluminación como si estuviera fotografiando muestras de microscopio
hay que preparar un montón de placas de masa para que te salga pan para la semana porque en el tamaño estándar de horno te liquidas cada bandeja en una sentada
¡la auténtica receta de la última cena! comieron un pan como éste; la he sacado del Evangelio de San Juan -descifrando la cábala, claro- y aquí os la pongo en primicia, muy fácil:
  • una parte de harina de trigo corriente
  • 1/2 parte de harina de trigo integral
  • aceite (para cuarto de harina le he puesto una cucharada de sopa)
  • sal al gusto (una cucharada de café le puse)
  • agua

se amasa todo, añadiendo agua con mucho cuidado porque después hay que aplastar la masa y no debe quedar muy pegajosa; se extiende sobre un papel de horno y con otro por encima se aplasta con rodillo o similar hasta dejar la masa lo más fina que se pueda; se retira el papel de arriba con precaución para no llevarte la masa puesta y se hacen cortes para que salgan los trozos cuadraditos -si no se corta muy bien no te preocupes mucho porque al cocerlo la masa encoje un poco y se sacan muy bien las porciones como si fuera por la línea de puntos; al horno precalentado a 200ºC hasta que se doren un poco, como en la foto porque yo me acuerdo mucho de la peli de Jesucristo Superstar y estaba más bien poco cocido

estoy seguro que la Magdalena estaría muy orgullosa de su chico si le hubiera hecho este pancito para acompañar un ceviche con una cervecita, seguro que se lo hizo en alguna ocasión ¡ja, ja, ja, ja!

¡jo, entre los petas de la madre de Marisa y el pan del novio de la Magdalena estamos de lo más irreverentes! .... no sé, es como si se fuera a adelantar el Carnaval y es que con esto del cambio de clima y el invierno cálido está todo de lo más raro ¿no?

por cierto, muchas gracias a mi vecin@ COMRED que me deja engancharme a su conexión de banda ancha por la cara ¡Dios te bendiga compañer@! y espero que seas el gilipollas que me tira colillas en la terraza porque en cuanto te trinque el número de la tarjeta de crédito te voy a hacer una avería que te vas a enterar de lo que vale un peine

jueves, 4 de enero de 2007

juanito de mis amores o como continuar como si tal cosa

la foto es pésima, la he recortado de otra mayor, estaba súper entretenido con la mamá de una niña del cumple y no caí en el blog :-(
Pues resulta que el día de los inocentes cumplió años mi chabalín. Por obvio no digo los años pero es cani así que hay que darle casi todos los caprichos (yo diría que todos). La cosa es que se le antojó una tarta con forma de balón .... ¡! La había hecho este verano durante los mundiales para un colegui argentino muy futbolero y, a mi vez, la había copiado de un blog de una chabala gabacha (con todo mi respeto, pero es cariñoso) que a su vez la había copiado/reinventado de una foto de atrezzo de una revista deportiva alemana que promocionaba el dicho mundial.

Para el argentinito la rellené de tiramisú (parece ser que el tiramisú le recordaba mucho a su abuela porteña) mejunje caro donde lo haya y bien peligroso para el hígado y aquí pensaba hacerlo de charlota de chocolate que me parecía más ad hoc para niños.

Y ahí va que mi querido juanito dice que neas, que el la quiere como la del papá de Gimena (el argentino) ...... excuso decir que el pastel (aparte de un prodigio de ingeniería porque tiene una altura y diámetro considerables -para ser una tarta-) lleva dentro casi medio contenedor de 20 pies de relleno.

Me pegué la noche anterior enterita haciéndola. Nada difícil si se tiene paciencia y pasta. El bizcocho es de espuma. Para lo blanco cinco yemas de huevo, azúcar, unos ciento cincuenta gramos de harina de repostería y una cucharada de maizena. Se baten las yemas con el azúcar y, a parte, las claras a punto de nieve fuerte. Se juntan yemas y claras y después se añaden las harinas bien tamizadas y removiendo con mucho cuidado. Se extiende la masa sobre un papel y se hornea a 180ºC durante unos quince minutos.

Lo negro se hace igual pero añadiendo a la harina un par de sobres de café soluble. Como era para niños lo hice con café decaf y no le puse ni amaretto (sí le puse unas gotas de extracto de almendras para que recordara el sabor del licor) ni cacao amargo. Es importante hacer bizcocho (de uno u otro) de sobra por que después hay que ir haciendo pisos dentro de la cúpula del balón (si no quieres: 1) arruinarte echando relleno y 2) que se te hunda, porque la masa tiende a irse para abajo) y además hay que cerrarlo con un círculo de masa en el culo.

El relleno lo hice con (al loro!!) 750 gr. de mascarpone, seis yemas y azúcar; todo ello bien batido, pero sin pasarse porque si no fabricas mantequilla dulce (he te ahí el secreto del tiramisú que no quería contar pero se me ha ido la lengua).

Las formas para hacer el balón son exágonos y pentágonos regulares de lados iguales (entre ellos) y medidas similares a las de un balón de fútbol (si tienes un bol de medidas parecidas a las de un balón, si no ya sabes, mides las de un balón y proporcionales al diámetro de tu bol y a 3,1416 ja, ja, ja, ja!!)

El montaje es fácil. Forras el bol con alú o con plastikiki y colocas las piezas de bizcocho empezando con un pentágono negro en la cúpula y así hasta terminar. Después vas rellenando con la pasta de tiramisú haciendo pisos con bizcocho y cierras con un círculo de eso mismo. A la nevera unas horas y listo para comer.

El resultado del cuento fue que tuvo un gran éxito de público (menos para el del cumple, que no lo probó) sobre todo entre las mamás de los invitados ¡queridas amigas blogueras, no descarto nada de esta fiesta!

Bueno aquí termino por hoy.

Marisa y milcolores sois las tías que más quiero mundial del mundo :-)